El Mercado de San Antón
Poco a poco hemos ido mostrando los diferentes mercados de Madrid. Empezamos por el Mercado de San Miguel, para después hacer lo propio con el Mercado de Chamartín, acto seguido el Mercado Isabela y, ahora, el Mercado de San Antón, todo un clásico en la capital.
El Mercado de San Antón está ubicado en el barrio de Justicia, en la zona de Chueca, y durante su larga historia ha sido el gran surtidor de alimentos de la zona, abasteciendo viviendas, negocios y restaurantes.
Actualmente ocupa el solar que produce la intersección de las calles Augusto Figueroa, Barbieri y Libertad, pero no siempre fue así. Durante los siglos XVIII y XIX, los emigrantes que llegaban a la capital procedentes del campo fueron asentándose poco a poco en las zonas limítrofes de la antigua muralla y el Palacio Real. Así surgieron los nuevos mercados, por necesidad, simplemente para suplir las carencias de una población que poco a poco iba creciendo y a la que había que alimentar.
Se situaban al aire libre, en calles y plazas y sus puestos estaban hechos de cajas de madera y lonas, a modo de tenderetes. Huevos, pollos y pescados llegaban a la ciudad en carros procedentes de las diferentes provincias, entre ellas las famosas pescaderas de la región de Maragata. A mediados del siglo XIX comienzan también a surgir las ideas higienistas promovidas por médicos y científicos y la idea de cubrir, tapar, proteger y limpiar los mercados comienza a extenderse.
Viendo la necesidad de aliviar a las viviendas colindantes de la suciedad y malos olores que producía el mercado callejero se construyó un primer edificio, un primer mercado muy básico en la calle de Augusto Figueroa con la actual calle de Pelayo, antigua de San Antón.

Durante un siglo este pequeño edificio fue el mercado de abastos de la zona aunque con su construcción no se consiguió que tenderetes y puestos dejaran de ejercer su actividad comercial en la calle. Finalmente el Ayuntamiento de Madrid cedió un solar más amplio para la construcción de un nuevo edificio, el segundo, en la manzana aledaña, entre la calle Libertad y Barbieri, en un solar que había dado cobijo a un convento, un gimnasio, una fábrica de madera y unas viviendas.
Un nuevo edificio para una nueva etapa
La obra fue proyectada por el arquitecto Carlos de la Torre y Costa en el año 1.943 y su construcción finalizó en el año 1.945 siendo el propio alcalde, D. Alberto de Alcocer y Ribacoba, el encargado de presidir el acto.
El nuevo edificio, desafortunadamente, carecía de carácter e interés arquitectónico. Fue construido íntegramente en hormigón y se recurrió al continuo uso de pilares para disminuir al máximo la utilización de acero, un metal que como consecuencia de la situación que vivía España y Europa en esos años, era muy difícil conseguir por escasez y precio. El continuo despliegue de pilares en las plantas entorpecía enormemente el paso y la visibilidad de los puestos. El suelo, de terrazo, añadía simpleza a un edificio que no contaba con ningún material noble. A pesar de ello, el mercado gozaba de gran popularidad, abastecía a los mejores restaurantes de la zona y se convirtió de nuevo, en una plaza pública de encuentro donde los vecinos se daban cita diariamente.
A comienzos de los años 70 la vida del barrio comenzó a degradarse, viviendo su época más decadente en los años 80. El Mercado de San Antón fue testigo de la desaparición del comercio de la zona y aunque estaba protegido por sus amplios muros de ladrillo no pudo evitar los efectos de las grandes expansiones urbanas, ya que al igual que los demás mercados de abastos, se fue quedando poco a poco desplazado de las vías de acceso, sin espacio para el tráfico y el tránsito, encerrándose y asfixiándose en su entorno.

El anterior modelo de negocio dejó de funcionar y los comerciantes poco a poco fueron cesando su actividad.
En el año 2004 el Ayuntamiento de Madrid incluyó al Mercado de San Antón en su Plan de Modernización y Dinamización de los Mercados de Madrid considerando en un primer momento restaurar el antiguo mercado. Finalmente las necesidades que urgía implantar en el nuevo edificio hicieron inviable esta opción y se decidió construir un mercado adaptado al nuevo barrio y a los nuevos tiempos.
El nuevo mercado
La zona donde se ubica el nuevo Mercado de San Antón se caracteriza urbanísticamente por tener uno de los tejidos de viviendas más homogéneos de Madrid. Viviendas antiguas, propias del último tercio del siglo XIX, muy al gusto de la época, con sus balcones, librillos, fraileros y revocos color ocre, albero y oro.
Pero en este Madrid tan castizo y galdosiano poca importancia se prestaba al carácter y estética de los edificios públicos, siendo el caso del Mercado de San Antón un ejemplo más que significativo. Conscientes de esta realidad, los arquitectos de este nuevo proyecto, afrontaron la nueva intervención del Mercado de San Antón tratando de entrar en sintonía con el barrio desde el contraste matizado y sin estridencias. Una vez se decidió derrumbar el anterior edificio fue prioritario insertar el edificio de forma armoniosa en la trama de la zona, a sus distintas direcciones, manzanas y calles colindantes.

El resultado es un original movimiento de fachada que da al edificio cierto aire de escultura, movimiento que surge de forma original por la naturaleza del propio espacio que ocupa. Esta inserción en el entorno permite la configuración de una terraza inmensa en los frentes de Augusto Figueroa y Barbieri, 325 metros cuadrados de superficie, que van a convertir al mercado de San Antón en un balcón privilegiado del barrio de Chueca.
Pero donde el mercado se hace de verdad público en sus entradas, magníficas en tamaño y en disponibilidad. Estas puertas están dotadas, en primer lugar, de un tamaño descomunal, recordando o imitando las de los edificios históricos. En segundo lugar, están pensadas para que puedan plegarse en su totalidad y permanezcan abiertas de continuo.
Sin embargo, la necesidad de adaptarlo y convertirlo en una nueva plaza pública de encuentro ha hecho que la verdadera importancia recaiga en el interior del edificio. La escala y disposición de las entradas junto a la poca ornamentación de la fachada provoca una reacción de sorpresa en el visitante que entra por primera vez. Una sensación que viene otorgada por la disposición de la terraza y su lucernario central, cuya visibilidad desde el patio resulta vital para que el mercado sea entendido como una unidad y no como un mero centro comercial.

Cada local y cada actividad deben encontrar sinergias con el resto de las actividades. Ésta fue una de las muchas causas que provocó el fracaso de los mercados tradicionales, olvidarse de la importancia del conjunto por encima de cada uno de los personajes. Gracias a esta disposición de las zonas interiores se logra una amortización del espacio y del nuevo edificio: el anterior contaba con 2.800 metros útiles, el nuevo con 6.200 m2.
En cuanto a los materiales utilizados ha primado la elección de un material terroso, el ladrillo macizo de tejar. La disposición del ladrillo está originalmente lograda, ya que viene pautada por la trama metálica logrando un aparejo nada tradicional en su conjunto. El segundo material en importancia es una base de fundición de basalto fundido, en color negro, un material inédito en nuestra ciudad que es, además, ejemplo de cómo los materiales reciclados pueden lucir y presidir edificios públicos. Proviene de los resíduos de las fundiciones y es un material volcánico con nula absorción de agua, lo que permite que un espacio sensible a la suciedad como es un mercado tenga un suelo impermeable en su conjunto.
El diseño del interior de los puestos viene protagonizado por una mirada uniforme y personalizada de cada uno de los establecimientos. Los 14 mostradores de la primera planta y los 10 de la segunda están diseñados con encimeras de corian blanco, azulejos viselados también de color blanco y cuentan con unos cierres de rejilla y acero inoxidable común a todos ellos.
Horarios y ubicación
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Primera planta. Mercado tradicional. Horario de lunes a sábado de 10:00 a 22:00h.
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Segunda Planta. Puestos de show Cooking/Comida para Llevar. De lunes a domingo de 10:00 a 00:00h.
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Sala de Exposiciones. De lunes a jueves de 11:00 a 21:00h. Viernes y sábados de 11:00 a 23:00h.
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Tercera planta. Restaurante y terraza “La Cocina de San Antón”. De domingo a jueves de 10:00 a 00:00h. Viernes, sábados y vísperas de festivo de 10:00 a 01.30h.
Etiquetas: Augusto Figueroa, Barbieri, Carnicería, Chueca, Frutería, Madrid, Mercado, Mercado de San Antón, Panadería, Pastelería, Restaurante
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